viernes, 11 de agosto de 2017

8324 Por eso he tenido pocos amigos, tenían que morder con un cierto carisma, encanto

Por eso he tenido pocos amigos, tenían que morder con un cierto carisma, encanto o lo que fuera especial, si no que se fueran a hincar los dientes en otra parte, no nací para alimento de vampiros aficionados y sin glamour.
No me importa entablar conversaciones y dejar hablar a los otros, si tienen cosas curiosas que contar, pero eso no es frecuente, o si son dislates con algo de gracia y salero, si no te acabas aburriendo y se nota, es todavía peor.

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