domingo, 13 de agosto de 2017

8353 Aprender a redactar, un castigo infernal en mi adolescencia,



Aprender a redactar, un castigo infernal en mi adolescencia, todo lo resumía en tres líneas, no era capaz de poner ni siquiera un poquito de paja, perfecto incapaz, por eso cuando ahora veo a chavales de once años hacer redacciones de una página y mas, me sorprendo, también es verdad que en nuestra época las bibliotecas eran escasas y las caseras por amplias que fueran dejaban mucho que desear.
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Ahora en Internet tienen acceso, a poco que sepan manejarse, a toda la información que quieran y sean capaces de digerir, ventajas tienen, lo queda pena es que hasta un par de años todo iba sobre ruedas, pero un poco de manera abrupta los chavales se han enfrascado en los juegos de ordenador y parece que han perdido el interés por lo demás, siempre podrían volver atrás, espero, que no sea un camino de una sola dirección.

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